jueves, 5 de marzo de 2009

lejanías III


Quedamente, puedo decir
luna
y encender la luz
que espera en mi sala;

puedo decir nubes,
algodón de azúcar
y esperar a que tu risa
regrese en parvada;

puedo decir viento
aleteo de las horas;

puedo decir tu nombre
o cualquier otro,
es mi ceguera quien te arropa;

puedo decir:
camino la distancia de mis pasos,
que regresan de extrañarte
para seguirte
                adivinando.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buen texto, licenciado, creo que este es mejor que muchos otros de los que tiene.
Saludos.

weboneitor dijo...

no cabe duda que entre mas te leo, mas me doy cuenta de que eso de que de musico poeta y loco todos tenemos un poco no es verdad, yo intercambie el tanto de poeta por otro de loco
muy bueno

ilich dijo...

Licenciado O.
Gracias licenciado. oiga, he andado hecho la %//"( ya le mandaré el encargo, de verdad, solo deme un par de días, es que de verdad,nada grave, pero si he tenido poco tiempo últimamente.

Weboneitor
Hey man, que gusto leerte, de repente te me pierdes, aaah, últimamente me ha venido a la mente, la idea de la locura, vale la pena estarlo.
Todos tenemos algo de músicos poetas y locos, hay un poema de pato que dice al final, algo asi como:

de menudo caliente y cerveza fría,
de pedro negando tres veces,
de puta arravalera y cachonda,
de músico, poeta y loco
todos tenemos un chingo.


Te mando un enorme saludo