jueves, 11 de junio de 2009

Calíope

Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos
Homero, La Odisea

Leí en -alguna parte- algo que me deja turbado, mucho, mucho, porque tiene esa peligrosa dosis de experiencia (refutable) que hace que se paresca tanto a la verdad.

Muchas veces, y de hecho gran parte de lo que escribo es una pelea con las letras, pelearme por esto de ser un pseudoPoeta y que eso -realmente- no signifique nada... porque no tenemos un halo de luz saliendonos por las orejas, como dice Sabines en "El peatón".

Creo muchs veces que le resulto interesante a más de una mujer -ligue de fiesta u otra ocasión extraOrdinaria- porque soy un juguete interesante, -me tiré a un músico, a un futbolista, a un poeta, me falta el chico rico-, sin que siquiera tenga que importarles lo que escribo, ya no digamos entenderlo ...
si, asi, como tarjeta coleccionable -emosional-, ya dejé de pelearme con eso; se le puede sacar provecho.

Mi musa Calíope me inspira, pero tengo tanto que preguntarle, alguien -quizá ella- me respondió preguntandome por adelantado.

¿Y quién te dijo que la escritura te haría feliz?,
¿Y quién te dijo que un libro te aclararía el mundo en un acto de epifánica pasividad?
Y para terminar,
¿y quién te dijo que la lectura te confirmaría y, al confirmarte, te daría la paz?


Debe ser por eso que se admira al poeta, empeñar la vida en algo tan inútil.

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