domingo, 16 de agosto de 2009

al primer día

Al principio todo era muy poco,
nada parecía ser suficiente,
todo estaba oscuro
y en llamas.

Se hizo después la luz,
-la de neón y la ahorradora-
después vino la ceniza/
la cera/ el bosque en llamas.

Al principio nadie decía nada,
nadie sabia que decir,
nadie se miraba a los ojos
ni al escote.

Vino después el mar,
que antes, mucho tiempo antes
podía beberse a tragos
o en rocío.

Al principio nadie conocía
los adjetivos / los sexos,
no se levantaban juicios
ni sentencias.

Después vino alacrán,
oso, colibrí y hormiga,
y con ellos se pobló el mundo
que se cubrió de mil tonos de verde.

Al principio nada era bueno o malo,
al principio el verbo
descansaba igual en una piedra
que en una nube.

Al principio no había nada,
no se necesitaban más palabras
que las existentes,
al principio la música sonaba
entre las manos de los árboles
-en nuestras mentes/corazones-

Al principio no había nada,
solo oscuridad
e insoportable calor/
cuerpos/
bocas/
sudor/
sexos/
cama.


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