viernes, 4 de septiembre de 2009

del machismo y azoteas


Hay gotas en el cielo, eso no es raro, lo raro es que esté sentado al borde de la azotea mirando como se me empapa el cuerpo con la primera lluvia de abril, que de seguro es lluvia ácida, ¿porque no inventaron la lluvia dulce?
¡que pendejadas pienso! si el agua dulce no tiene sabor, la lluvia dulce sería una mamada.

Tengo frío, pero eso no cambiaría demasiado si me levanto y bajo las escaleras hasta el patio, camino unos pasos y me meto en las sabanas que desde la manaña no he levantado del suelo, al costado de la cama que siempre me espera como pendeja dentro de mi habitación -de nuevo una descripción demasiado larga, ¿a quién le importa?-.

El caso es que tengo frío desde hace varios días, y en la noche es peor; debe ser por eso que viene el insomnio y duermo apenas cuando ya es hora de volverme a levantar
Debe ser por eso que llevo toda la semana bebiendo cerveza solo, ese debe ser el problema, estar solo, si no lo estuviera a nadie le importaría que lleve toda la semana tomando.
Por eso a veces pinto, o escribo en la libreta que guardo como si a alguien más le pudiera interesar el montón de mariconadas que escribo, si mariconadas, los hombres no podemos llorar, ni decir -no mames, me siento solo-, No ni madres, no podemos estar tristes ni refugiarno en el síndrome pre-menstrual, ¿como se llamaría? Síndrome pre-eyaculatorio, suena muy puteado como para ser el nombre de un pretexto o lo que sea.

Si lloro soy una nena, si escribo soy un marica, que no sería tan malo, de no ser porque no lo soy.
Si me siento solo, tengo que dejar de decir pendejadas, nadie esta ahí cuando dices -me siento solo-; si le hablo a las sombras soy un loco, si abrazo al árbol algo malo pasa conmigo, si le aúllo a la luna definitivamente necesito una habitación con paredes de colchón.

Yo solo tengo frío y ganas de decir muchas cosas y que no pase nada, pero de verdad nada.
Sé decir tantas cosas pero cuando se trata de mi mismo, todo tiene candados, todo está detras de una pared sin ventanas, todo grita hacía adentro, y me ahoga, y se me atora en la garganta.

Será mejor darle otro trago a la cerveza antes de que se caliente, o se haga lluvia en la botella, nunca me ha gustado beberme la lluvia y menos me gusta la cerveza caliente.

Me voy a dormir, ya estoy pensando muchas pendejadas, ya estoy, otra vez, hablando de mi.



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