miércoles, 15 de septiembre de 2010

El grito

Amo a mi país, me hierve en la sangre, raspa en mi garganta, me duele en los huesos, este México de contrastes, de magia, de misterios, este país de leyenda(s), este ir y venir de la historia en ciclos perfectamente marcados con el calendario.
Me duele Acteal, El Jueves de Corpus, Zongolica, me duele México en sus rincones y en la superficie, me duele su gente y me apasiona a la vez, me canso de la palabra pueblo y me urjo de la palabra libertad, me llena de dudas decir patria pero de orgullo decirte hermano.
Amo a mi México, me duele verlo desangrarse y me ilusiona ver como se levanta y sigue cantando y luchando más allá de la luz del día.

A veces pienso en él como en un niño y a veces como se piensa en un viejo chamán, te pienso en motañas y te veo embarrado como sangre en el pavimento, te veo apasionado como tormenta y adormecido como un esclavo, te veo y me reflejo, y te miro de frente y a los pies cansados.

Amo a mi México, aun a mitad de mi trinchera.

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