miércoles, 5 de enero de 2011

Es 5

Dejé pasar el primer día del año y el último del pasado, pero he estado saturado de trabajo, tanto que mi jefe me dijo, ya contrata a alguien para que te ayude, si hubiera sabido que podía lo hubiera hecho hace semanas.

En este momento estoy algo de un humor extraño, mi hermana ayer me dijo que soy un cabrón y por eso ninguna "buena mujer" podría tomarme en serio, o simplemente huirían al conocerme, porque no soy el tipo de hombre que buscan.

No sé si quiera lo que ella llama una "buena mujer" pero definitivamente no quiero una que sea capaz de joderme, eso es claro.

Tampoco creo estar en búsqueda de mi pareja definitiva, aunque a veces, solo a veces si quisiera tener una caricia segura al despertar o un beso antes de decir dormirme.

Para colmo, hubo balacera en al ciudad, este clima de inseguridad es algo de lo que no siempre puedo abstraerme, las noticias y como hoy, cerca de casa de un queridísimo amigo un enfrentamiento, joder, hace que me sienta vulnerable, que recuerde que no soy invulnerable y que como todos, también soy alérgico a las balas.

Este es otro momento de sinceridad, de esos a los que nadie importan.

Soy alérgico a las balas,
al mal café,
a las noches de aburrido insomnio,
al salario retrasado,
a la soledad no requerida,
a despertar sin la capacidad
de saciar las ganas,
a la cruda moral,
al arrepentimiento,
a la frustración,
a los-siempre sospechosos-
puntos suspensivos
a un par de palabras: nunca/siempre/hubiera.

Soy yo -de nuevo/como siempre-
descubriéndome en mis letras,
intentando inútilmente definirme
en un retrato hablado
que no pronuncio
-porque espero otras bocas-
y dejo siempre
sin terminar

2 comentarios:

Mónica dijo...

Hola mi estimado Ivan!
Tengo mucho de no comentarte, pero creeme que te leo seguido. Tan seguido como posteas.
Este texto me ha parecido tan tuyo, tan transparente. Sin embargo me atrevo a decir que me resulta interesante como se asemeja a mi cotidianeidad.

Saludos enormes! Abrazo de año nuevo.

ilich dijo...

Mi querida Mónica, que grato es leerte, siento este espacio abandonado a veces, pero es el cariño lo que me hace seguir en pie, y que siendo sinceros, el blog tiene su particular encanto, y no podría escribir lo mismo en otro lugar.
La cotidianidad duele, pero la que nos está tocando vivir es algo a lo que nadie está preparado.

Un abrazo muy grande.