miércoles, 19 de enero de 2011

yoy

Me despierto como si tuviera el espejo de frente, comienzo a envejecer supongo, a cuestionarme, a cansarme, a aburrirme a veces, a inconformarme, eso es normal pero esta vez se trata de mi mismo.

Me gusta lo que pasó para llegar a ser quien o lo que soy, me gusta quien soy, pero comienzo a pensar que no quiero ser este mismo toda la vida, no me queda claro de cuando hacer el cambio ni mucho menos como, pero a veces me dan ganas de tener un hijo, comprar una casa, o tener una relación de esas bonitas con una "buena mujer", mejor una adecuada, que entienda que ni soy normal y por más que quiera un hijo y dejar deguradar el dinero en un vaso -vacío- de starbucks no dejaré de ser "un tipo raro" por definirlo de manera simplista.

Me gusta ver la belleza
en donde nadie más sospecha
decir con mis manos
callar con mis palabras
gritar con mis zapatos
besarme los ojos con piel de mujer
refugiarme de la tranquilidad
provocar a lo prohibido
deshacer lo dicho y lo triste
recordar cosas que aún no pasan
soñar algún recuerdo inofensivo
quemar las noches / mis manos / un poema o dos
los puntos las comas los punto y me voy
me gusta caminar sin mirar el piso
escribir palabras que no suenan
intentar hacer todo nuevo
a partir de un solo verso
me gusta leer entre líneas
mirar entre escotes
dormir entre piernas
vivir entre lo imposible y lo común
me gusta comer la sopa fría
la cerveza la playa
me gustaría tener un perro
que no babeé
un árbol que no llore
y una mujer que me deje
pero que nunca se vaya
en las noches
me gusta la idea de ser yo
pero cambiar al mundo
por algo más iluminado
/ pero me pongo viejo
y quiero verme
en un retrato familiar
que no sea más viejo que el siglo
quiero a veces
solo últimamente
mudar de lugar un par de espacios.

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