miércoles, 16 de febrero de 2011

así estaba la casa

Hay ocasiones que después de un día, malo o bueno, me da igual, a uno le pegan -de putazos- las ganas de hablar con alguien, de escuchar una voz dulce, una mirada más iluminada que la del monitor, piinche tele hoy no me convences de desvelarme contigo, hay veces que uno quiere dormir al lado de algo más que un recuerdo entre bueno y doloroso, entre tenido y perdido.

No me gustó llegar a casa y ver todo vacío,

lo malo no es la casa sola,
sin sonrisas cuando llego,
sin luz, sin olor a bienvenido,
sin perfume de mujer,
sin esperas prometedoras,
sin media noche,
sin playa ni burdel,
lo malo no es que nadie
ni nada,
excepto la botella de brandy,
me espere,
lo malo no es
el montón de ausencias
que ocupa de la cama
a la cocina,
ni las ganas de que vuelvas
que se esconden
bajo las sabanas,
ni las promesas
tras las sonrisas de las fotos
que no descuelgo de la pared,
lo malo no es,
que a todo esto
yo le valga madres,
lo malo es
que todo sigue igual
después de mi llegada.


2 comentarios:

Karla dijo...

animo

ilich dijo...

Karla gracias, ya las cosas van mejor, hay ocasiones que una emosión nos invade, y otras en que nos rebasa, supongo que es el caso.
Todo bien, ya es viernes y pinta como un buen día, vivamoslo y te lo cuento.