domingo, 8 de mayo de 2011

prefiero los lunes a los domingos

Tengo ganas de poner una canción triste en el i-tunes, una que me parta la madre estando sobrio, es que resulta que prometí -a mi mismo- no beber por un mes, ya van 2 semanas, la cosa va bien, pero si encuentro que uso el alcohol como mecanismo desinhibidor, y como placebo tranquilizante.
Que hoy el día se me fue rápido, sin hacer nada, con todo a cuestas, no me gustan los domingos, creo que menos aún que los lunes.

Que ayer fui a un concierto y no me interesó la pequeña borracha que se me acercaba y me bailaba pegadito y en un descuido que no entiendo, me mordió -creo que su mensaje era claro, pero no me interesaba, ni creo que me llegue a interesar-

bah, quiero una cerveza, pero soy un tipo de palabra, le tengo cariño a las palabras que digo y me gusta que sean verdad, así que terminaré por cumplir, hasta el 23, por mi está bien.


Tengo el alma llena
pero la boca vacía,
igual que las manos,
quisiera decir un montón de cosas
y decirlas bien,
cuidar la metrica
las silabas
la sintaxis
la metatarsis
la esclerosis
la anorexia
la demencia
la insuficiencia
de palabras
para decir cualquier cosa
que aleje la sed y la impotencia
de no tener a nadie
para mi abrazo
ni para mis noches
-¿para qué hablar de mis mañanas?-
esta sed de no saber del agua
ni en metáforas cansadas
de tener la boca tan vacía
y en general estar lleno de ganas

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