miércoles, 12 de octubre de 2011

Café negro para una mañana de lluvia


La lluvia es buena con un poco de café
sin azúcar, sin ganas de salir de la cama,
con tu cuerpo a mi lado
haciendo de patria, de bandera,
con tu mirada diciendo duerme
pega tu pecho en mi espalda
para ignorar el reloj
-maldito aliado de oficinas-
para reunirnos en el otro
para reconocernos extraños
en la calidez de nuestras manos
para hacer planes de libros viejos
y no dormir a media noche
para pensar en el llanto suave
en tu vientre suave
en un futuro que hoy anhelamos

La lluvia es buena a tu lado,
de cualquier otra manera
cual-quiera
esta jodida y fría y sola
sin patria, sin cantos,
tan mojada de nada.
Cambio nubes por pavimento,
sueños por dormir a lo pendejo,
a falta de tu mirada, estrellas;
a falta de tu voz
el más espantoso silencio.


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